La cámara es una herramienta médica. Para usarla con criterio primero hay que saber qué se busca tratar, qué antecedentes importan y cómo se evaluará la respuesta.
Antes: entender el caso
La valoración revisa el diagnóstico, antecedentes y objetivos del tratamiento. Esa información ayuda a decidir si la oxigenoterapia hiperbárica puede integrarse de forma adecuada.
Seguridad y preparación
Antes de programar sesiones se revisan factores que puedan modificar la seguridad o el plan. También se explican preparación, duración aproximada y qué puede sentirse durante los cambios de presión.
Durante: presión controlada y supervisión
La sesión ocurre dentro de una cámara presurizada y forma parte de un plan programado. La supervisión y la comunicación forman parte del proceso clínico.
Después: revisar respuesta y continuidad
La necesidad de nuevas sesiones y de otros tratamientos depende de la condición clínica y de la respuesta de cada paciente.
Idea clave
Más sesiones no significa automáticamente mejor resultado. El seguimiento es lo que permite decidir cómo continuar.